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martes, 8 de octubre de 2013

DISBER, aventuras del Caballero Andante

DISBER, las aventuras de El Caballero Andante

El argumento:

Es la historia de un hidalgo motero de Valencia de unos 50 años que tras leer muchos libros de caballería, un género popular en siglo XVI, decide hacerse caballero andante y embarcarse en una serie de aventuras con su moto Thiumph a la que creyendo que es un caballo le hace llamar Thurdenante. Tiene como fin "irse por todo el mundo con moto a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio y poniéndose en ocasiones y peligro donde, acabándolos, cobrase eterno nombre y fama"
El dia 23 de Septiembre, fue llamado por la Reina Maria, de la empresa DISBER, situado en tierras del condado de Domeño.
Siguiendo la tradición caballeresca, En el su mundo, nada es lo que aparenta ser. No hay molinos gigantes, las empresas son castillos. Durante estas andanzas los caminos de lorenzo Andante se cruzan con otros personajes como las chicas, que el cree son guerreras que trabajan con una transpaleta , las jefas de mesa, encargados etc.etc. Que trabajan en el castillo de Disber que sufre un encantamiento, tal y como el cree. Pero no todas las aventuras son divertidas ni graciosas , el caballero andante que en años anteriores luchaba contra una especie de dragón , pues confundiendo la realidad con su imaginación caballeresca junto a las bellas mujeres, guerreras que manejaban una maquinas de hierro , llamadas transpaletas, que manejan con gran habilidad, y firmeza, llevando los palets a su destino, donde las jefas de mesa llevan un equipo de gente, donde forman unas estupendas cajas de regalo de fin de año.

Del extraño modo con que fue encantado don Lorenzo Andante , con otros famosos sucesos
Primer día de aventuras del 2013 en DISBER
Destino el sotano.

Muchas y muy grandes historias he yo leído de caballeros andantes, pero jamás he leído, ni visto, ni oído, que a los caballeros encantados los lleven bajo tierra llamado sótano; porque siempre los suelen llevar por los aires, con las guerreras como compañeras, y en algún carro de hierro que llaman transpaleta, o ya sobre algún hipogrifo o otra bestia semejante como una carretilla; pero que me lleven a mí agora sobre una carretilla en el sótano, ¡vive Dios que me pone en confusión! Pero quizá la caballería y los encantos destos nuestros tiempos deben de seguir otro camino que siguieron los antiguos. Y también podría ser que, como yo soy nuevo caballero en el mundo, y el primero que ha resucitado el ya olvidado ejercicio de la caballería aventurera, también nuevamente se hayan inventado otros géneros de encantamentos y otros modos de llevar a los encantados. ¿ que te parece de esto Jose ? Le dije a el otro caballero que hiba a compartir la lucha junto con Ana, kati Miguel y por supuesto Carlos, el encargado de dirijir la lucha en el Sotano


No sé yo lo que me parece –respondió Jose –, por no ser tan leído como vuestra merced en las escrituras andantes; pero, con todo eso, osaría afirmar y jurar que estas visiones que por aquí andan, que no son del todo como vos deciis, y donde vos llamáis encantamientos y diablos es simplemente un almacén llamado sótano, por estar bajo tierra.
¿ Almacén ? ¡Mi padre! –respondí –. ¿Cómo han de ser Almacén ? Si cada palet de esos lleva nombre , que si Jaume Serra, que si Mqrques de Monistrol, si son todos demonios que han tomado cuerpos fantásticos para venir a hacer esto y a ponerme en este estado Y si quieres ver esta verdad, tócalos y palparlos, y verás como no tienen cuerpo sino de forma en comida y su sangre en forma de bebida. Yo creo- dijo Jose - y no consiste más de en la apariencia. Pues tiene otra propiedad muy diferente de la que yo he oído decir que tienen los demonios; porque, según se dice, todos huelen a piedra azufre y a otros malos olores; pero donde vos estais huele a chocolates y otros menester de buen comer.



No te maravilles deso, Jose, amigo –respondí–, porque te hago saber que los diablos saben mucho, y, puesto que traigan olores consigo, ellos no huelen nada, porque son espíritus, y si huelen, no pueden oler cosas buenas, sino malas y hidiondas. Y la razón es que como ellos, donde quiera que están, traen el infierno consigo, y no pueden recibir género de alivio alguno en sus tormentos, y el buen olor sea cosa que deleita y contenta, no es posible que ellos huelan cosa buena. Y si a ti te parece que ese demonio que dices huele a chocolate, o tú te engañas, o él quiere engañarte con hacer que no le tengas por demonio.


Pero, antes que se bajase al sótano a este caballero Andante le salio a el paso Maricarmen, Lola y Marisa Guiguo a despedirse , fingiendo que lloraban de dolor de su desgracia; a quien Lorenzo Andante dijo:

No lloréis, mis buenas señoras, que todas estas desdichas son anexas a los que profesan lo que yo profeso; y si estas calamidades no me acontecieran, no me tuviera yo por famoso caballero andante; porque a los caballeros de poco nombre y fama nunca les suceden semejantes casos, porque no hay en el mundo quien se acuerde dellos. A los valerosos sí, que tienen envidiosos de su virtud y valentía a muchos príncipes y a muchos otros caballeros, que procuran por malas vías destruir a los buenos. Pero, con todo eso, la virtud es tan poderosa que, por sí sola, a pesar de toda la nigromancia , saldré vencedor de todo trance, y dará de sí luz en el mundo, como la da el sol en el cielo. Perdonadme, fermosas damas, si algún desaguisado, por descuido mío, os he fecho, que, de voluntad y a sabiendas, jamás le di a nadie; y rogad a Dios me saque destas “prisiones”, donde algún mal intencionado encantador me ha puesto; que si de ellas me veo libre, no se me caerá de la memoria las mercedes que en este castillo me habedes fecho, para gratificallas, servillas y recompensallas como se merecen.

En tanto que las guerreras esto pasaban con don Lorenzo Andante, Todos se abrazaron y quedaron de darse noticia de sus sucesos, diciendo Maricarmen dónde había de almorzar que esta seria con ellos para saber en lo que paraba el caballero Andante, asegurándose que no habría cosa que más gusto le diese que saberlo; y que él, asimesmo, le avisaría de todo aquello que él viese que podría decirle. El caballero Andante dijo de hacer cuanto se le mandaba, con toda puntualidad, pero que si le tocase estar en alguno de los montacargas haría lo posible para que los demonios ( palets ) no pusiosen resistencia y subir pronto los palets por su correspondiente sitio. Tornaron a abrazarse otra vez, y otra vez y así fue como el Caballero Andante, bajo a el sótano, donde le esperaba una ferrera lucha contra los demonios que olían a Chocolates y otras cosas de buen comer, y mejor beber.



Nada mas llegar al sótano, le dio Carlos unos papeles a el Caballero Andante y diciéndole con voz amistosa.... cojeé vuestro carro, y buscad cada parte de lo que aquí marca, pensad que las damas de muestras lo esperan. ( jefas de mesa )
Subió a el carro y también su amigo jose, con su otro carro, porque el se iba a subir demonios ( palets ) por un montacargas al igual que Kati la guerrera, y pusiéronse a buscar por el sotano . Y la orden que llevaba era ésta: habia que coger primero el vino, guiándose por los caminos con letras y números extraños, a los dos lados , como se ha dicho, por allí había trasiego. Lorenzo Andante iba sentado en la carretilla, las manos aferradas, tendidos los pies, y arrimado a las riendas, con tanto silencio y tanta paciencia como si no fuera hombre de carne, sino estatua de piedra. Pero lo que no quería era equivocarse, y al coger un lomo, queso o jamón, no fuese una parte de los demonios que existían en su pensamiento cada dato que el papel daba, el se aseguraba, pues es leido en los libros de la caballería andante, que es mejor entrar en batalla con el terreno aprendido, que no a lo bruto

Entonces Carlos acerco se y pregunto a el caballero Andante - ¿ es verdad que vos decís que el año pasado con las motoelectricas y junto a las guerreras luchabais con la idea de que aquí abajo había un dragon ?
En verdad, me dijo Carlos - , que sé más de libros de caballerías que de las Súmulas de Villalpando. Ansí que, si no está más que en esto, seguramente podéis comunicar conmigo lo que quisiéredes. Pero lo cierto es que debeis de estar tranquilo, pues aquí no existe ningun Dragon.
A la mano de Dios –replique –. Pues así es, quiero, señor caballero, que sepades que yo voy encantado en este sótano; que la virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos. Caballero andante soy, y no de aquellos de cuyos nombres jamás la Fama se acordó para eternizarlos en su memoria, sino de aquellos que, a despecho y pesar de la mesma envidia, y de cuantos sitios he estado , he de poner mi nombre en el templo de la inmortalidad para que sirva de ejemplo y dechado en los venideros siglos, donde los caballeros andantes vean los pasos que han de seguir, si quisieren llegar a la cumbre y alteza honrosa de las armas.
Ahora, señores, quiéranme bien o quiéranme mal por lo que dijere, el caso de ello es que así voy dispuesto a la lucha para vencer los encantamientos, y que el pueblo de Disber un año mas salga vencedor de estas brujerias y encantamientos llamados “poco trabajo o crisis”

Verdaderamente, señor Carlos – dijo José - yo hallo por mi cuenta que son perjudiciales para la mente estos que llaman libros de caballerías; y, aunque he leído, llevado de un ocioso y falso gusto, casi el principio de todos los más que hay impresos, jamás me he podido acomodar a leer ninguno del principio al cabo, porque me parece que, cuál más, cuál menos, todos ellos son una mesma cosa, y no tiene más éste que aquél, ni estotro que el otro. Y, según a mí me parece,viendo lo que a Lorenzo Andante le a provocado en su cabeza, este género de escritura y composición cae debajo de aquel de las fábulas que llaman milesias, que son cuentos disparatados, que atienden solamente a deleitar, y no a enseñar.


Una historia de   LORENZO ANDANTE

Para    EL MOTERO QUIJOTE