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miércoles, 15 de mayo de 2013

SALE A LA LUZ.

                                                      EL MOTERO QUIJOTE


Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año) se daba a leer revistas de motos custom con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de otras cosas y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió un coche de alta gama que disponia, para comprar libros de caballerías en que leer; y  una moto.


Cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafío, donde en muchas partes hallaba escrito: la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura, y también cuando leía: los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas se fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza.de visitar todas las concentraciones o en cuyo si no pudiese ser, al menos las matinales que se me permitiese. Con estas y semejantes  razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas, y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara, ni las entendiera el mismo Pool de American Chopper.

En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así como de grupos, amigos y motos por todos sitios  desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.


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Decía él, que el Cid Ruy Díaz había sido muy buen caballero; pero que no tenía que ver con el caballero de Don Cervantes, el llamdo Don Quijote. Y puesto que un nombre habia con que bautizarse para ser caballero, 
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra, como para el servicio de su república, hacerse motero, e irse por todo el mundo con sus armas y moto a buscar las aventuras, y a ejercitarse en todo aquello que él había leído, que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno nombre y fama.

Asi pues seria su nombre   LORENZO ANDANTE.  Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de su brazo por lo menos del imperio del Reino de Valencia.


Puesto nombre a su rocín, y confirmándose a sí mismo, se dió a entender que no le faltaba otra cosa, sino buscar un nombrea su dama , porque el caballero andante sin amores, era árbol sin hojas y sin fruto, y cuerpo sin alma. Y alo que decidio llamarla Dulcilicia, puesto que la moza Alicia se llmaba,  y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de mujer y gran señora,  


Hechas, pues, estas prevenciones, no quiso aguardar más tiempo a poner en efecto su pensamiento, apretándole a ello la falta que él pensaba que hacía en el mundo su tardanza, según eran las matinales que  pensaba visitar, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y  así, sin dar parte a persona alguna de su intención, y sin que nadie le parese, una mañana, antes del día (que era uno de los calurosos del mes de Julio), se armó de todas sus armas, subió sobre Thurdenante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, subio su dama Dulcilcia. Y salieron a dispuestos con grandísimo contento y alborozo de ver con cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo. 




Mas apenas se vió en el campo, cuando le asaltó un pensamiento terrible, y tal, que por poco le hiciera dejar la comenzada empresa: y fue que le vino a la memoria que no llevaba ningun parche, y que, conforme a la ley de los motero@s, ni podía ni debía tomar ningun parche con ningún club; y puesto que lo fuera, había de llevar paches "blancos", como novel motero, sin empresa en el escudo, hasta que por su esfuerzo la ganase.





.Estos pensamientos le hicieron titubear en su propósito; mas pudiendo más su locura que otra razón alguna, propuso de hacerse armar caballero del primero que topase, a imitación de otros muchos que así lo hicieron, según él había leído en los libros que tal le tenían..


"dichosa edad, y siglo dichoso aquel adonde saldrán a luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronce, esculpirse en mármoles y esculpirse en mármoles y pintarse en tablas para memoria en lo futuro.
Este hombre fue el que me nombro motero....pero eso es otra historia, que quiza salga a la luz, pero en otra ocasion.

Ahora acabose pues diciendo que desde entonces muchos amigos hemos echo, algunos se han quedado atras o han cojido otros caminos, nuevos han venido y con todos y con un poco de cada uno, me he formado como motero. Aun no pertenezco a ningun club, pero es que el ser caballero, no es obligatorio tener un Castillo.



                  Un reportaje de LORENZO ANDANTE.